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TIPOS DE ESCRITURAS DOCUMENTALES La escritura de los documentos del facsímil presenta una gran variedad de tipos, de suerte que puede manifestarse con seguridad que no hay dos escrituras iguales. Ocurre durante los siglos X y XI algo semejante a lo que pasa en la actualidad: se permite una gran libertad en el trazado de las letras y de las formas de las uniones entre ellas, siempre que se mantenga un cierto respeto a los cánones establecidos. En otras épocas, esa libertad de trazado se encuentra más restringida, tal como acontece con la letra carolina y gótica primitiva durante los siglos XII y primera mitad del XIII. Aun reconociendo la evidente variedad gráfica en la escritura visigótica documental, desde el siglo XIX los paleógrafos, con un propósito docente, hablan de tres tipos principales. La visigótica redonda, reservada para uso librario, que ya estaba formada en el primer tercio del siglo VIII y supuso un logro cultural importante de la España visigoda. Va a perdurar hasta el siglo XII, variando su aspecto con el paso de los años y también de la comarca donde se usa. Ha de entenderse que es una escritura para libros, y, como tal, las letras tienden a ir bien separadas entre sí, se emplean pocos nexos y ligaduras, y de forma casi exclusiva se usa la a con las dos curvas tocando a la línea del renglón y la g uncial, que es la única letra típica y exclusiva de la escritura visigótica libraria. Es la variedad con la que se inicia el aprendizaje de la escritura, y por ello, al tomarse como una referencia ideal, ejerce un influjo permanente en los otros tipos. No es raro encontrarnos con escribas que usan una pura visigótica libraria para escribir algunos diplomas. Desde tiempos antiguos -abundan los ejemplos en las pizarras visigodas- y siguiendo la tradición romana se usó una redonda documental, paralela a la libraria, pero de trazado más suelto. Su uso se fue incrementando en la centuria undécima, a partir de la cual llega a suplantar en algunas regiones a la semicursiva. De este tipo redondo, el más fácil de escribir y leer, se publican siete cartas, de escritura bastante diferente entre sí (nos 5b, 10, 12, 13, 14, 15 y 16). Como su nombre indica, la cursiva es una escritura rápida, con nexos y ligaduras abundantes, g en forma de 8, a alta y numerosas abreviaturas. Difícil de leer, es la letra de los profesionales de la pluma en la redacción de los documentos reales y de la administración, pero también la que se una en algunos scriptoria monásticos o episcopales, como Sahagún y catedral de León. La variedad más perfecta es la de la cancillería real en los siglos IX y X, organismos donde es la única que se usa hasta el advenimiento al trono de León de la Casa de Pamplona en la persona de Fernando I, a partir del cual se observa un desplazamiento en favor de los tipos redondos. Su uso es también permanente en la documentación privada, pues los notarios cualificados, formados en escuelas episcopales y monásticas importantes, eran educados en el trazado de la cursiva. El grado de variedad es tan alto como el que hemos mencionado para la redonda. Ocho de nuestros facsímiles se engloban en la condición de visigótica cursiva (nos 1a, 2, 3, 4a, 5a, 6, 9 y 11). Al decir de los manuales en uso, la semicursiva o mixta, como el adjetivo indica, se considera que es una mezcla de la redonda libraria y de la cursiva. Se ha de matizar esta afirmación en el sentido de que no nace en los siglos VIII-IX, sino que ya de antiguo estaba formada, pues se encuentran ejemplos de semicursiva en las pizarras visigodas y en uno de los fragmentos visigodos en pergamino que descubrió Mundó en el Archivo Histórico Nacional, es decir, ejemplares datados en los siglos VI y VII. Es letra que deberíamos llamar común o usual porque es la que usa la mayoría de los notarios, excluidos los maestros. Pero como en ningún otro tipo podemos aplicarle el calificativo de letra no canonizada, lo que se traduce en una gran libertad en el trazado de las formas alfabéticas y ligaduras sencillas. Entró en decadencia en el siglo XI, ocupando la redonda el lugar que hasta entonces tenía. Reproducimos tres documentos a los que cabe calificar como de escritura semicursiva (nos 1b, 7 y 8). Entre los facsímiles aparecen dos documentos en carolina. Este tipo de escritura comenzó a usarse en el Reino de León en torno al año 1100, aunque estuvo precedido por una etapa de unos veinticinco años en la que la visigótica conoció un fuerte influjo de la escritura ultrapirenaica en el empleo del sistema abreviativo. Todo parece indicar que la adopción de la letra europea por excelencia se produjo a raíz de un acuerdo tomado por los obispos -en buena parte franceses- en un concilio celebrado el año 1090 en León 15. El primer documento (nº 18) se califica como una carolina avanzada, camino de las soluciones góticas, que se traza con una pluma de corte horizontal grueso o a bisel. ____________ |
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